La situación de hacinamiento vista desde el Trabajo Social Sanitario

Una parte de la labor de las trabajadoras y trabajadores sociales sanitarios es la realización de un Diagnóstico Social Sanitario.

En muchas ocasiones, esta fase de estudio requiere una evaluación residencial y detectar si el usuario se encuentra en situación o riesgo de exclusión residencial.

Según el documento que acabo de enlazar, la exclusión residencial se produce cuando no se cumplen unos requisitos mínimos desde distintos aspectos relacionados con la vivienda, como el acceso a ella, la adecuación a los ocupantes, la estabilidad o la habitabilidad.

Una de las posibles situaciones de exclusión residencial que afectan a nuestros usuarios es el hacinamiento. Como profesional del Trabajo Social Sanitario, ¿te has planteado cuándo una persona vive en esa situación?

 

¿Qué es el hacinamiento? Distintas definiciones y aproximaciones

Comenzamos con la clasificación ETHOS (que son las siglas de European Typology on Homelessness and Housing Exclusion), la cual propone 4 categorías diferentes de situación:

  •         Sin techo.
  •         Sin vivienda.
  •         Vivienda insegura.
  •         Vivienda inadecuada.

El hacinamiento entra en la categoría de vivienda inadecuada.

Si revisamos la RAE, vemos que hacinar significa amontonar, acumular, juntar sin orden. Pero no define de forma clara el término “hacinamiento”. Solo se refiere a él como derivado del verbo hacinar.

 

Como vemos, ni siquiera la RAE trata el tema del hacinamiento, pero sí el gran Ezequiel Ander-Egg en su diccionario de Trabajo Social, que definió hacinamiento como: “Ocupación de un espacio por un número de personas que excede la capacidad funcional del mismo…Situación que se produce por exceso de personas dentro de un ambiente y en una proporción, con relación a los metros cúbicos, que supera el mínimo exigido en cuanto a condiciones sanitarias e higiénicas”

En esta segunda parte de la definición queda la duda de cuál será exactamente esa proporción en relación a los metros cúbicos.

El Diccionario práctico de Trabajo Social, editado por el Colegio Oficial de Trabajo Social de Málaga, lo define como: “Consideración que relaciona la proporción existente entre el número de personas que conviven en un hogar y el número de recintos habitables que ocupan en una vivienda. La estimación de hacinamiento está directamente relacionada con las características socioeconómicas y culturales de cada entorno, por lo que pueden no establecerse valores absolutos”.

Otra fuente es Eurostat, que nos da la siguiente definición de tasa de hacinamiento:

 

La tasa de hacinamiento se define como el porcentaje de la población que vive en un hogar superpoblado. Se considera que una persona vive en un hogar superpoblado si el hogar no tiene a su disposición un número mínimo de habitaciones igual a:



  •         Una habitación para el hogar;
  •         Una habitación por pareja en el hogar;
  •         Una habitación para cada persona mayor de 18 años;
  •         Una habitación por pareja de personas solteras del mismo sexo entre 12 y 17 años de edad;
  •         Una habitación para cada persona entre 12 y 17 años de edad y no incluida en la categoría anterior;
  •         Una habitación por par de niños menores de 12 años.

La fórmula que suele utilizarse para saber si un hogar está demasiado poblado sería dividiendo el número de personas entre las habitaciones (no se cuenta baños, cocina…). El resultado no puede ser superior a tres personas.

Puedes consultar más información en Eurostat sobre el tema de la calidad de la vivienda en el siguiente sitio web:

https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/Housing_statistics/es#Calidad_de_la_vivienda

 

Consecuencias de vivir en situación de hacinamiento

Las personas necesitan privacidad y libre circulación.

Cuando las personas viven hacinadas estos dos factores se alteran, lo cual puede alterar también la salud física y mental. En la práctica esto se demuestra con situaciones de estrés, se favorecen los accidentes domésticos y el contagio de enfermedades infecciosas. 

Además, en las viviendas hacinadas se produce una alteración de las distancias que consideramos adecuadas, las cuales dependen mucho de la cultura.

Cuando las distancias se alteran dentro de la vivienda por falta de espacio, es posible que las personas respondan con comportamientos y relaciones estresantes.

 

Conclusiones sobre el hacinamiento

El éxito de un proyecto de intervención individual es un buen Diagnóstico Social Sanitario, en el cual debe ser riguroso y conciso.

No quisiera finalizar si resaltar las diferentes reivindicaciones ,que se han llevado a cabo en tiempos de pandemia con la COVID-19, por parte de profesionales del Trabajo Social relativo al aislamiento de personas que se encuentran en situación de hacinamiento, sin existir alojamientos alternativos para estos casos.

Es por tanto que en multitud de ocasiones utilizamos la palabra hacinamiento, pero, ¿verdaderamente se ha utilizado algún indicador para medir esta dimensión?

 Si te has encontrado con usuarios en situaciones de hacinamiento y te inquieta el tema, te invito a que me dejes un comentario o me envíes un mensaje. Me gustaría compartir contigo opiniones y experiencias.

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